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El color amarillo denota alegr&amp;iacute;a y positivismo, la luz del sol. El sombrero amarillo es optimista y cubre la esperanza y el pensamiento positivo. El Amarillo es la contraparte del sombrero negro, no el blanco, que sabemos que es neutro. Cuando nos ponemos imaginariamente el sombrero amarillo debemos asumir el rol de ser positivos y constructivos; ocuparnos de la evaluaci&amp;oacute;n positiva. El amarillo tambi&amp;eacute;n es objetivo (l&amp;oacute;gico-positivo) como el sombrero negro, pues debe explicar el por qu&amp;eacute; del positivismo, basado en la experiencia pasada. Es dificil asumir este rol o actitud. Estamos acostumbrados a ser negativos, pero ser positivos con las ideas de los dem&amp;aacute;s, no. Por lo general s&amp;oacute;lo somos positivos con nuestras propias ideas o con las ideas de nuestro Jefe. Cuando una persona da una idea y los dem&amp;aacute;s se ponen el sombrero amarillo, buscan, en base a su experiencia pasada, c&amp;oacute;mo pueden hacer crecer los diferentes aspectos que tiene la idea presentada y la hacen crecer. Por eso se dice que el sombrero amarillo es positivo constructivo. El rol del sombrero amarillo puede ser especulativo, pues una parte de este pensamiento se basa en dise&amp;ntilde;ar objetivos en donde especulamos (en base a experiencia pasada) su buen desempe&amp;ntilde;o o soluci&amp;oacute;n &amp;oacute;ptima. Error de una falsa causalidad.-En todos los tiempos se ha cre&amp;iacute;do saber qu&amp;eacute; cosa es una causa; pero &amp;iquest;de d&amp;oacute;nde deriv&amp;aacute;bamos nuestro saber, m&amp;aacute;s exactamente, nuestra creencia de que sab&amp;iacute;amos? Del reino de los famosos &amp;ldquo;hechos interiores&amp;rdquo;, ninguno de los cuales ha sido a&amp;uacute;n corroborado. Nos atribu&amp;iacute;amos en el acto volitivo un car&amp;aacute;cter causal; cre&amp;iacute;amos sorprender por lo menos in flagranti la causalidad. Asimismo, no se dudaba de que todos los antecedentes de un acto, sus causas, hab&amp;iacute;an de buscarse en la conciencia y que en &amp;eacute;sta se lo sencontraba si en ella se los buscaba, como &amp;ldquo;motivos&amp;rdquo;; o si no, se habr&amp;iacute;a estado en libertad de cometerlo, no se habr&amp;iacute;a sido responsable por &amp;eacute;l. Por &amp;uacute;ltimo, &amp;iquest;qui&amp;eacute;n iba a negar que el pensamiento fuera el efecto de una causa? &amp;iquest;Que el yo causara el pensamiento...? De estos tres &amp;ldquo;hechos interiores&amp;rdquo;, que parec&amp;iacute;an garantizar la causalidad, el primordial y m&amp;aacute;s convincente es el de la voluntad como causa; la concepci&amp;oacute;n de una conciencia (&amp;ldquo;esp&amp;iacute;ritu' como causa v, m&amp;aacute;s tarde, la del yo (&amp;ldquo;sujeto&amp;rdquo&lt;img style=&quot;border:0px;width:16px;height:16px;padding:0px;margin:0px;background:none;&quot;  src=&quot;http://pics.miarroba.com/caretos/wink.gif&quot; alt=&quot;Guiņo&quot; title=&quot;Guiņo&quot; /&gt; como causa son tan s&amp;oacute;lo concepciones derivadas, una vez que se consideraba dada, como empiria, la causalidad de la voluntad... Desde entonces hemos meditado en forma m&amp;aacute;s honda y penetrante. Ya no creemos una palabra de todo esto. El &amp;ldquo;mundo interior&amp;rdquo; est&amp;aacute; plagado de espejismos y fuegos fatuos; uno de ellos es la voluntad. &amp;Eacute;sta ya no acciona nada y, por ende, ya no explica nada; no es m&amp;aacute;s que un fen&amp;oacute;meno concomitante que puede faltar. Otro error es el llamado &amp;ldquo;motivo&amp;rdquo;, que es un mero fen&amp;oacute;meno accidental de la conciencia, un corolario del acto que no tanto representa sus antecedentes como los oculta. iY no se diga el yo! &amp;Eacute;ste se ha convertido en f&amp;aacute;bula, ficci&amp;oacute;n, juego de palabras; &amp;iexcl;ha cesado por completo de pensar, de sentir y de querer! ... &amp;iquest;Qu&amp;eacute; se deduce 'de esto? &amp;iexcl;No hay causas mentales! &amp;iexcl;Toda la presunta empiria al respecto se ha reducido a la nada! &amp;iexcl;He aqu&amp;iacute; lo que se sigue de esto! Y, sin embargo, hab&amp;iacute;amos abusado a m&amp;aacute;s no poder de esta &amp;ldquo;empiria&amp;rdquo;; en base a ella hab&amp;iacute;amos construido el mundo como un mundo de causas, de voliciones, de esp&amp;iacute;ritus. Trabajaba en esto la m&amp;aacute;s antigua y m&amp;aacute;s larga sicolog&amp;iacute;a, que en definitiva no hac&amp;iacute;a otra cosa; para ella, todo acaecer era un hacer y todo hacer la consecuencia de una volici&amp;oacute;n. El mundo se le aparec&amp;iacute;a como una multitud de agentes y todo acaecer como determinado por un agente (un &amp;ldquo;sujeto&amp;rdquo&lt;img style=&quot;border:0px;width:16px;height:16px;padding:0px;margin:0px;background:none;&quot;  src=&quot;http://pics.miarroba.com/caretos/wink.gif&quot; alt=&quot;Guiņo&quot; title=&quot;Guiņo&quot; /&gt;. El hombre ha proyectado fuera de s&amp;iacute; sus tres &amp;ldquo;hechos interiores&amp;rdquo;, aquello en que m&amp;aacute;s firmemente cre&amp;iacute;a: la voluntad, el esp&amp;iacute;ritu y el yo; desarroll&amp;oacute; del concepto &amp;ldquo;yo&amp;rdquo; el concepto &amp;ldquo;Ser&amp;rdquo; y concibi&amp;oacute; las &amp;ldquo;cosas&amp;rdquo; a su imagen como algo que &amp;ldquo;es&amp;rdquo;, de acuerdo con su concepto del yo como causa. No es de extra&amp;ntilde;ar, as&amp;iacute;, que luego haya vuelto a encontrar en las cosas lo que en ellas hab&amp;iacute;a introducido. La cosa, el concepto &amp;ldquo;cosa&amp;rdquo;, lo repito, no es sino un reflejo de la creencia en el yo como causa... Y aun en su &amp;aacute;tomo, se&amp;ntilde;ores mecanicistas y f&amp;iacute;sicos, i cu&amp;aacute;nto error, cu&amp;aacute;nta sicolog&amp;iacute;a rudimentaria subsiste a&amp;uacute;n en su &amp;aacute;tomo! &amp;iexcl;Y no se diga la &amp;ldquo;cosa en s&amp;iacute;&amp;rdquo;, el horrendem pudendum de los metaf&amp;iacute;sicos! &amp;iexcl;El error del esp&amp;iacute;ritu como causa confundido con la realidad! &amp;iexcl;Y erigido en criterio de la realidad! &amp;iexcl;Y llamado Dios! Ya no nos apreciamos lo suficiente si nos comunicamos. Nuestras experiencias propiamente dichas no son en modo alguno locuaces. Ni siquiera podr&amp;iacute;an comunicarse, pues les faltan las palabras. Lo que sabemos expresar en palabras, ya lo hemos dejado atr&amp;aacute;s. En todo hablar hay algo de desprecio. Parece que el lenguaje est&amp;aacute; inventado &amp;uacute;nicamente para lo ordinario, lo medio, lo comunicable. Con el lenguaje se vulgariza el que habla. (De una moral para sordomudos y otros fil&amp;oacute;sofos.) &amp;ldquo;&amp;iexcl;Es encantadora esta imagen!&amp;rdquo;... La historia, insatisfecha, excitada, desolada en el coraz&amp;oacute;n y las entra&amp;ntilde;as, pendiente en todo momento, con una curiosidad dolorosa, del imperativo que desde las profundidades de su organismo susurra &amp;ldquo;aut liberi aut libri&amp;rdquo;; la literata, lo suficientemente culta para entender la voz de la Naturaleza, incluso cuando habla en lat&amp;iacute;n, y, por otra parte, lo suficientemente vanidosa y est&amp;uacute;pida para decir aun en franc&amp;eacute;s para sus adentros &amp;ldquo;je me verrai, je me lirai, je m'extasierai et je dirai: Possible, que j'aie eu tant d'esprit?&amp;rdquo; Hablan los &amp;ldquo;impersonales&amp;rdquo;. &amp;ldquo;Nada nos es tan f&amp;aacute;cil como ser sabios, pacientes, superiores y serenos. Chorreamos aceite de indulgencia y simpat&amp;iacute;a; somos de una manera absurda justos; perdonamos todo. Por eso mismo debi&amp;eacute;ramos desarrollar en nosotros de tanto en tanto un peque&amp;ntilde;o afecto, un peque&amp;ntilde;o vicio de afecto. Tal vez nos cueste; tal vez nos riamos, entre nosotros, de la figura que encarnamos. Pero no tenemos m&amp;aacute;s remedio. No nos queda ya ninguna otra forma de autodisciplina; tal es nuestro ascetismo, nuestra penitencia&amp;rdquo;... Volverse personal, he aqu&amp;iacute; la virtud del &amp;ldquo;impersonal&amp;rdquo;...De un examen de doctorado. &amp;ldquo;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;l es la tarea de toda ense&amp;ntilde;anza superior?&amp;rdquo; Hacer del hombre una m&amp;aacute;quina. &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se consigue esto?&amp;rdquo; El hombre debe aprender a aburrirse. &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se consigue esto?&amp;rdquo; Mediante la noci&amp;oacute;n del deber. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n es su mrdelo en esta ocasi&amp;oacute;n?&amp;rdquo; El fil&amp;oacute;logo, que ense&amp;ntilde;a a trabajar como un burro. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n es el hombre perfecto?&amp;rdquo; El empleado del Estado. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; filosof&amp;iacute;a ofrece la f&amp;oacute;rmula suprema para el empleado del Estado?&amp;rdquo; La de Kant el empleado del Estado como cosa en s&amp;iacute;, proclamado juez del empleado del Estado como apariencia. El derecho a la estupidez. El trabajador cansado de lento respirar y aire bonach&amp;oacute;n que , deja correr las cosas; esta figura t&amp;iacute;pica que uno encuentra ahora, en esta &amp;eacute;poca del trabajo (&amp;iexcl;y del Reich!) en todas las capas de la sociedad, reivindica hoy d&amp;iacute;a precisamente el arte, incluido el libro, en particular el diario; j&amp;uacute;zguese en cu&amp;aacute;nto mayor grado la bella Naturaleza reivindica a Italia... El hombre del atardecer, con los &amp;ldquo;impulsos fieros expirados&amp;rdquo;, de que habla Fausto, tiene necesidad del lugar de veraneo, de la playa de mar, de los ventisqueros, de Bayreuth... En tiempos as&amp;iacute;, el arte tiene derecho a la locura pura, como una especie de vacaciones para el esp&amp;iacute;ritu, el ingenio y el &amp;aacute;nimo. As&amp;iacute; lo entendi&amp;oacute; Wagner. La locura pura repone...Habla el inmoralista. Nada repugna tanto al fil&amp;oacute;sofo como el hombre que desea... Cuando ve al hombre exclusivamente en sus actos; cuando ve a este animal m&amp;aacute;s valiente, astuto y denodado extraviado hasta en trances laber&amp;iacute;nticos, &amp;iexcl;cu&amp;aacute;n admirable se le aparece el hombre! Y aun lo alienta... Desprecia el fil&amp;oacute;sofo, en cambio, al hombre que desea, tambi&amp;eacute;n al hombre &amp;ldquo;deseable&amp;rdquo;, y en un plano general, todas las deseabilidades, todos los ideales humanos. Si el fil&amp;oacute;sofo pudiese ser nihilista lo ser&amp;iacute;a, pues detr&amp;aacute;s de todos los ideales del hombre encuentra la nada. O ni siquiera la nada, sino lo ruin, lo absurdo, lo enfermo, lo cobarde, lo cansado, toda clase de heces de la copa vaciada de su vida... El hombre, que en tanta realidad es siempre vulnerable, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo es que no merece respeto en cuanto desea? &amp;iquest;Ser&amp;aacute; que tiene que pagar por la capacidad que lo distingue como realidad?, &amp;iquest;que tiene que compensar su actividad, la tensi&amp;oacute;n mental y el esfuerzo de voluntad en toda actividad, por una relajaci&amp;oacute;n en lo imaginario y lo absurdo? Desgraciadamente mi hermana se ha convertido en una amiga mortal de L[ou]; su indignaci&amp;oacute;n moral ha durado todo el tiempo. Ahora pretende saber lo que significa mi filosof&amp;iacute;a. Ha escrito a mi madre que hab&amp;iacute;a visto mi filosof&amp;iacute;a entrar en la vida de Tautemburg y que est&amp;aacute; asustada, yo amo el mal, pero ella ama el bien. Si fuera cat&amp;oacute;lica entrar&amp;iacute;a en un convento &amp;ldquo;para expiar el da&amp;ntilde;o que se producir&amp;aacute;&amp;rdquo;. Resumiendo, tengo a &amp;ldquo;la virtud&amp;rdquo; de Naumburg en contra: se ha producido una verdadera ruptura entre nosotros; y mi madre fu&amp;eacute; tan lejos al pronunciar cierta palabra que hice mi maleta y a la ma&amp;ntilde;ana siguiente, temprano, march&amp;eacute; a Leipzig. Mi hermana (que no quer&amp;iacute;a venir a Naumburg en tanto yo estuviera all&amp;iacute; y que a&amp;uacute;n est&amp;aacute; en Tautenburg) hizo un comentario ir&amp;oacute;nico sobre las cosas: &amp;ldquo;as&amp;iacute; empez&amp;oacute; la ca&amp;iacute;da de Zaratustra&amp;rdquo;. De hecho es el inicio del comienzo. Esta carta es para ti y para tu querida esposa, no me tomen por un mis&amp;aacute;ntropo. De todo coraz&amp;oacute;n. En lo que concierne al amigo R[&amp;eacute;e], me paso lo mismo siempre [desde G&amp;eacute;nova], no puedo asistir al lento hundimiento de una naturaleza extraordinaria sin ponerme furioso &amp;iexcl;Esta falta de objetivos! &amp;iexcl;Y por ello mismo este poco deseo por los medios, por el trabajo, esta carencia de aplicaci&amp;oacute;n e incluso de exactitud cient[&amp;iacute;fica] &amp;iexcl;Ese incesante despilfarro! &amp;iexcl;Si al menos fuera un derroche por el placer de derrochar! Pero tiene todo el aspecto de la mala conciencia. Veo por todas partes los defectos de la educaci&amp;oacute;n, un hombre debe ser educado para ser soldado, en cualquier sentido. Y la mujer debe ser educada para ser la mujer del soldado, en cualquier sentido. No se inquieten demasiado por los arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi vanidad herida: y si por casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la vida por dichos afectos, tampoco entonces habr&amp;iacute;a demasiado por lo que llorar. &amp;iexcl;Que les importa a ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantas&amp;iacute;as! Consideren muy mucho entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un medio-inquilino de un manicomio, enfermo de la cabeza, a quien la soledad ha desconcertado completamente. Por esto he llegado a la comprensible raz&amp;oacute;n de mi situaci&amp;oacute;n, despu&amp;eacute;s de haber tomado por desesperaci&amp;oacute;n una incre&amp;iacute;ble dosis de opio: en vez de haber perdido la raz&amp;oacute;n parece que finalmente me viene. Por lo dem&amp;aacute;s he estado enfermo durante semanas: y si les digo que durante 20 d&amp;iacute;as el tiempo aqu&amp;iacute; ha sido como en Orta, mi estado les parecer&amp;aacute; m&amp;aacute;s comprensible. Pido a Lou que me perdone todo -prometo- s&amp;oacute;lo intentar hacer lo mismo: quiz&amp;aacute; tenga la ocasi&amp;oacute;n de perdonarle tambi&amp;eacute;n algo a ella. Considere Usted que yo provengo de circulos donde toda mi evoluci&amp;oacute;n se considera recriminable y se la recrimina; fue s&amp;oacute;lo una consecuencia de que mi madre, el a&amp;ntilde;o pasado, me llamara &amp;ldquo;afrenta para la familia&amp;rdquo; y &amp;ldquo;una verg&amp;uuml;enza para la tumba de mi padre&amp;rdquo;. Mi hermana... me ha declarado su franca enemistad hasta que emprenda el camino de vuelta y me esfuerce &amp;ldquo;en llegar a ser una persona buena y aut&amp;eacute;ntica&amp;rdquo;. Ambas me consideran un &amp;ldquo;egoista, fr&amp;iacute;o y duro de coraz&amp;oacute;n&amp;rdquo;; tambi&amp;eacute;n Lou antes de conocerme m&amp;aacute;s cerca ten&amp;iacute;a de m&amp;iacute; la opini&amp;oacute;n de que era un car&amp;aacute;cter vulgar del todo y bajo, &amp;ldquo;siempre dispusto a aprovecharme de los otros para mis fines&amp;rdquo;; Cosima ha hablado de m&amp;iacute; como de un esp&amp;iacute;a que se introduce en la intimidad de otros y que, cuando la tiene, hace de ella lo que quiere; Wagner es rico en malas ocurrencias; pero &amp;iquest;qu&amp;eacute; dice Usted del hecho de que intercambiara cartas (incluso con mis medicos) para manifestar su convicci&amp;oacute;n de que mi cambio de modo de pensar se deb&amp;iacute;a a vicios perversos, suguiriendo la pederastia? Finalmente: s&amp;oacute;lo ahora, tras la publicaci&amp;oacute;n del Zaratustra, llegar&amp;aacute; lo peor, dado que con mi &amp;ldquo;libro santo&amp;rdquo; he desafiado a todas las religiones. Me acabo de mirar al espejo; nunca hab&amp;iacute;a visto semejante aspecto. Un buen humor ejemplar, bien alimentado y diez a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s joven de lo permitido.. En mi trattoria consigo sin duda los mejores bocados que hay: siempre se me indica lo que en ese momento est&amp;aacute; especialmente logrado... Aqu&amp;iacute; el sol sale un d&amp;iacute;a tras otro con la misma implacable plenitud y claridad; la espl&amp;eacute;ndida esbeltez del &amp;aacute;rbol en candente amarillo, el cielo y el gran r&amp;iacute;o de un tierno azul, el aire de la mayor pureza: un Claude Lorrain como hab&amp;iacute;a so&amp;ntilde;ado verlo... En todos los aspectos encuentro esto digno de vivirse... Mi habitaci&amp;oacute;n, emplazamiento de primera en el centro, sol desde tempranas horas hasta la tarde, vistas al pallazzo Carignano, a la piazza Carlo Alberto y, m&amp;aacute;s all&amp;aacute; a las verdes monta&amp;ntilde;as: 25 francos al mes con servicio, incluida la limpieza de botas. En la trattoria pago por cada comida 1 franco con 15 y a&amp;ntilde;ado, cosa que sin duda se toma como excepci&amp;oacute;n otros 10 c&amp;eacute;ntimos. A cambio obtengo una porci&amp;oacute;n muy grande de minestra, bien sea seca, o bien en bouillon... Entonces escrib&amp;iacute; a las cortes europeas, en una arrogancia heroico-aristof&amp;aacute;nica, una proclama para aniquilar a la casa Hohenzollern, esta raza de criminales e idiotas escarlata desde hace m&amp;aacute;s de cien a&amp;ntilde;os; para ello dispuse del trono de Francia, incluida Alsacia, declarando emperador a V&amp;iacute;ctor Buonaparte, el hermano de nuestra Laetitia, y nombrando embajador de mi corte a mi distinguido Ms. Bourdeau A la princesa Ariadna, mi amada. Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido entre los hombre y conozco todo lo que los hombre pueden experimentar, desde lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo hasta lo m&amp;aacute;s alto. Yo he sido entre los indios Buda, en Grecia Dionisos, Alejandro y Cesar son mis encarnaciones, igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bacon. Por &amp;uacute;ltimo fui adem&amp;aacute;s Voltaire y Napole&amp;oacute;n, quiz&amp;aacute;s tambi&amp;eacute;n Richard Wagner... Pero esta vez vengo como el triunfante Dionisos, que har&amp;aacute; de la Tierra un d&amp;iacute;a festivo... No es que tenga mucho tiempo... Los cielos se alegran de que yo este aqu&amp;iacute;... Tambi&amp;eacute;n he estado colgado en la cruz...&amp;rdquo;&lt;/h4&gt;&quot;&lt;h3&gt;Estar a cubierto. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Una parte del capital productivo, dif&amp;iacute;cil de clasificar, a saber: el capital adicional necesario para la reparaci&amp;oacute;n y el sostenimiento del capital fijo, se presenta tambi&amp;eacute;n bajo un aspecto distinto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;Girls BCN&lt;/a&gt; Supongamos que el capital fijo sea = 80,000 libras esterlinas y su per&amp;iacute;odo de reproducci&amp;oacute;n = 10 a&amp;ntilde;os, lo que quiere decir que todos los a&amp;ntilde;os revertir&amp;aacute;n a su forma dinero 8,000 libras o que se realizar&amp;aacute; anualmente 1/10 de su rotaci&amp;oacute;n. Supongamos, asimismo, que el capital circulante sea = 20,000 libras esterlinas y que recorra su ciclo de rotaci&amp;oacute;n cinco veces al a&amp;ntilde;o. Tendremos as&amp;iacute; un capital global de 100,000 libras esterlinas. El capital fijo que haga su rotaci&amp;oacute;n durante el a&amp;ntilde;o ser&amp;aacute; = 8,000 libras, el capital circulante = 5 X 20,000 libras = 100,000 libras. Por tanto, el capital que hace su rotaci&amp;oacute;n durante el a&amp;ntilde;o ser&amp;aacute; = 108,000 libras ester&amp;shy;linas, o sean 8,000 libras m&amp;aacute;s que el capital desembolsado. La rota&amp;shy;ci&amp;oacute;n alcanza, aqu&amp;iacute; a 1 + 2/25 del capital. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;BCN&lt;/a&gt; Seg&amp;uacute;n el supuesto de que aqu&amp;iacute; partimos, la producci&amp;oacute;n anual de oro de 500 libras esterlinas s&amp;oacute;lo alcanza exactamente para reponer el dinero desgastado anualmente. S&amp;iacute; nos fijamos, por tanto, solamente en estas 500 libras esterlinas y prescindimos de la parte de la masa de mercanc&amp;iacute;as producida anualmente y que circula por medio del dinero anteriormente acumulado, vernos que la plusval&amp;iacute;a producida en forma de mercanc&amp;iacute;as se encuentra en la circulaci&amp;oacute;n con el dinero necesario para realizarse en moneda precisamente porque de otra parte se produce en el a&amp;ntilde;o la plusval&amp;iacute;a necesaria en forma de oro. Y lo mismo puede decirse de las otras partes del producto oro de 500 libras esterlinas que reponen el capital&amp;ndash;dinero desembolsado. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;girlsbcn.com&lt;/a&gt; Pocos libros han sido le&amp;iacute;do con tanto af&amp;aacute;n; todav&amp;iacute;a ah&amp;oacute;ra se imprimen en Inglaterra todos los a&amp;ntilde;os mu&amp;shy;chos miles de ejemplares. Dudo de que libro alguno (excepci&amp;oacute;n hecha de la Biblia) haya causado tanto es&amp;shy;trago, acortado tantas vidas como este curiosum bien intencionado. Todo por haber confundido su autor el efecto con la causa. Ese buen italiano consideraba su dieta como la causa de su longevidad; cuando lo que pasaba era que la lentitud extraordinaria del metabo&amp;shy;lismo, el desgaste reducido, resultaba la causa de su dieta frugal. No estaba en libertad de comer poco o mucho; su frugalidad no era un &amp;ldquo;libre albedr&amp;iacute;o&amp;rdquo;; el hombre enfermaba si com&amp;iacute;a m&amp;aacute;s. Mas a todo el que no es un pez de sangre fr&amp;iacute;a no s&amp;oacute;lo le conviene, sino que le hace falta comer bien. El erudito de nuestro tiempo, con su r&amp;aacute;pido desgaste de energ&amp;iacute;a nerviosa, se arruinar&amp;iacute;a si adoptase el r&amp;eacute;gimen de Cornaro. Crede experto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Se&amp;ntilde;oritas de compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a en Barcelona&lt;/a&gt; Mientras que en la mayor&amp;iacute;a de las ramas estrictamente indus&amp;shy;triales y en las de la miner&amp;iacute;a, el transporte, etc., la marcha de la explotaci&amp;oacute;n es uniforme, se emplea un a&amp;ntilde;o con otro la misma can&amp;shy;tidad de trabajo y, prescindiendo de las oscilaciones de los precios, las perturbaciones de los negocios, etc., que deben considerarse como interrupciones anormales, las inversiones. de capital incorporadas al proceso diario de circulaci&amp;oacute;n se distribuyen por igual; mientras que, asimismo, en igualdad de condiciones de mercado, el reflujo del ca&amp;shy;pital circulante o su renovaci&amp;oacute;n se distribuye a lo largo del a&amp;ntilde;o en periodos uniformes, en las inversiones de capital en que el tiempo de trabajo s&amp;oacute;lo es una parte del tiempo de producci&amp;oacute;n, se advierten las mayores diferencias, a lo largo de los distintos per&amp;iacute;odos del a&amp;ntilde;o, en la inversi&amp;oacute;n del capital circulante, y el reflujo s&amp;oacute;lo se efect&amp;uacute;a de una vez, en la &amp;eacute;poca impuesta por las condiciones naturales. Por tanto, a igual escala de negocios, es decir, a igual magnitud del capital circulante desembolsado, deber&amp;aacute; desembolsarse el capital de una vez y a largo plazo, en masas mayores que cuando se trate de ne&amp;shy;gocios a base de per&amp;iacute;odos de trabajo continuos. El plazo de vida del capital fijo se distingue tambi&amp;eacute;n aqu&amp;iacute; considerablemente del tiempo durante el cual funciona de un modo realmente productivo. Con la diferencia entre el tiempo de trabajo y el tiempo de producci&amp;oacute;n se interrumpe tambi&amp;eacute;n constantemente, como es natural, el tiempo de uso del capital fijo empleado a largo o a corto plazo, como ocurre por ejemplo en la agricultura con el ganado de labor, los aperos y las m&amp;aacute;quinas. Cuando este capital fijo se halla for&amp;shy;mado por bestias de labor, exige constantemente los mismos o casi los mismos gastos en forraje, pienso, etc., que durante el tiempo en que trabaja. En los medios de trabajo muertos la inmovilidad se traduce tambi&amp;eacute;n en cierta depreciaci&amp;oacute;n. Por tanto, el producto, en general, se encarece, ya que la transferencia de valor al producto se calcula, no por el tiempo durante el cual funciona el capital fijo, sino por el tiempo durante el cual pierde valor. En estas ramas de producci&amp;oacute;n, la inmovilidad del capital fijo, lleve o no aparejados gastos corrientes, constituye una condici&amp;oacute;n de su empleo normal, ni m&amp;aacute;s ni menos que, por ejemplo, el desperdicio de cierta cantidad de algod&amp;oacute;n en las f&amp;aacute;bricas de hilados; y en todo proceso de trabajo la fuerza de trabajo aplicada, bajo ciertas condiciones t&amp;eacute;cnicas, de un modo improductivo, pero inevitable, cuenta exactamente lo mismo que la empleada productivamente. Toda innovaci&amp;oacute;n que disminuya el empleo improductivo de medios de trabajo. materias primas y fuerza de trabajo, disminuye tambi&amp;eacute;n el valor del producto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;girlsmadrid.com&lt;/a&gt; La parte relativa de valor que los gastos de transporte &amp;ndash;permaneciendo invariables las dem&amp;aacute;s circunstancias&amp;ndash; a&amp;ntilde;aden al precio de la mercanc&amp;iacute;a se halla en raz&amp;oacute;n directa al volumen y peso de &amp;eacute;sta. Sin embargo, son muchas las circunstancias que pueden modificar esta ley. El transporte puede requerir, por ejemplo, mayores o menores medidas de precauci&amp;oacute;n y, por tanto, una inversi&amp;oacute;n mayor o menor de trabajo y de medios de trabajo, seg&amp;uacute;n la relativa fragilidad y delicadeza del articulo, seg&amp;uacute;n el peligro de explosi&amp;oacute;n que ofrezca, etc. Los magnates ferroviarios acreditan en esto mayor genio que los bot&amp;aacute;nicos y los zo&amp;oacute;logos en cuanto a la formaci&amp;oacute;n fant&amp;aacute;stica de g&amp;eacute;neros y especies. La clasificaci&amp;oacute;n de las mercanc&amp;iacute;as en los ferrocarriles ingleses, por ejemplo, llena vol&amp;uacute;menes enteros y responde, seg&amp;uacute;n el principio general, a la tendencia a convertir las abigarradas cualidades naturales de las mercanc&amp;iacute;as en otras tantas numerosas deficiencias para los efectos del transporte y en otros tantos obligados pretextos de estafa. &amp;ldquo;El vidrio que antes val&amp;iacute;a 11 libras esterlinas por crate (una banasta de determinada cabida) s&amp;oacute;lo vale ahora, gracias a los progresos de esta industria y a la abolici&amp;oacute;n del impuesto sobre el vidrio, 2 libras esterlinas, pero los gastos de transporte son tan elevados como antes y en el transporte fluvial m&amp;aacute;s elevados a&amp;uacute;n. Antes, el vidrio y los art&amp;iacute;culos de vidrio para trabajos de plomero eran transportados dentro de un radio de 50 millas de Birmingham, a raz&amp;oacute;n de 10 chelines la tonelada. Ahora, el precio del transporte se ha triplicado, con el pretexto del riesgo que supone la fragilidad de esta mercanc&amp;iacute;a. Pero quien no paga los vidrios rotos es la direcci&amp;oacute;n de los ferrocarriles.&amp;rdquo;10 El hecho de que la parte relativa de valor que los gastos de transporte a&amp;ntilde;aden a un art&amp;iacute;culo se halle en raz&amp;oacute;n inversa al valor de &amp;eacute;ste, se convierte, adem&amp;aacute;s, para los magnates ferroviarios en una raz&amp;oacute;n especial para gravar los art&amp;iacute;culos en raz&amp;oacute;n directa a su valor. En cada p&amp;aacute;gina de las declaraciones de testigos del informe citado se repiten las quejas de los industriales y comerciantes sobre este punto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;Saunas valencia&lt;/a&gt; II. El valor total de la parte del producto anual consistente en medios de producci&amp;oacute;n se distribuye como sigue: una parte de valor es simplemente el valor de los medios de producci&amp;oacute;n absorbidos para elaborar estos medios de producci&amp;oacute;n y, por tanto, valor&amp;ndash;capital que reaparece sencillamente bajo una forma distinta; una segunda parte equivale al valor del capital invertido en fuerza de trabajo o lo que es lo mismo, a la suma de los salarios abonados por los capitalistas de esta esfera de producci&amp;oacute;n. La tercera parte de valor, finalmente, constituye la fuente de la ganancia (incluyendo las rentas del suelo), de los capitalistas industriales de esta categor&amp;iacute;a. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/candy.htm&quot;&gt;Putas Barcelona&lt;/a&gt; Esta plusval&amp;iacute;a adicional de 100 libras esterlinas se lanza a la circulaci&amp;oacute;n en forma de mercanc&amp;iacute;as. Esto no ofrece ninguna duda. Pero el dinero adicional necesario para la circulaci&amp;oacute;n de este valor adicional en mercanc&amp;iacute;as no puede salir de esa misma operaci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/bilbao.htm&quot;&gt;Escorts Bilbao&lt;/a&gt; En realidad, por parad&amp;oacute;jico que ello pueda parecer a primera vista, es la propia clase capitalista la que pone en circulaci&amp;oacute;n el dinero que sirve para realizar la plusval&amp;iacute;a que en las mercanc&amp;iacute;as se contiene. Pero, bien entendido que no lo lanza a la circulaci&amp;oacute;n como dinero desembolsado, es decir, como capital. Lo lanza como medio de compra para su consumo individual. No es, por tanto, dinero adelantado por ella, aunque constituya el punto de partida de su circulaci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/salamanca.htm&quot;&gt;Chicas de compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a en Salamanca&lt;/a&gt; En el citado manuscrito &quot;Contribuci&amp;oacute;n a la critica, etc.&quot;, p. 253;. Marx comenta as&amp;iacute; este pasaje: &quot;Para A. Smith, la plusval&amp;iacute;a, es decir, el trabajo sobrante, el remanente de trabajo invertido y materializado en la mercanc&amp;iacute;a despu&amp;eacute;s de cubrir el trabajo retribuido, cuyo equivalente es el salario, constituye por tanto la categor&amp;iacute;a general de que la ganancia propiamente dicha y la renta del suelo no son m&amp;aacute;s que modalidades.&quot; &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/prostitutas_barcelona.htm&quot;&gt;prostitutas de lujo en barcelona&lt;/a&gt; El desplazamiento del lugar del objeto sobre que recae el trabajo y de los medios y fuerzas de trabajo necesarios para ejecutarlo &amp;ndash;por ejemplo, del algod&amp;oacute;n al trasladarse de la secci&amp;oacute;n de cardado a la secci&amp;oacute;n de hilado, o del carb&amp;oacute;n al salir del pozo a la bocamina&amp;ndash; tiene una gran importancia en todo proceso de producci&amp;oacute;n. El traslado del producto terminado como mercanc&amp;iacute;a elaborada de un centro independiente de producci&amp;oacute;n a otro geogr&amp;aacute;ficamente alejado de aqu&amp;eacute;l, representa el mismo fen&amp;oacute;meno, aunque en mayor escala. El transporte de los productos de un centro de producci&amp;oacute;n a otro va seguido por el de los productos terminados de la &amp;oacute;rbita de producci&amp;oacute;n a la &amp;oacute;rbita de consumo. Mientras no se realiza este movimiento, el producto no est&amp;aacute; en condiciones de ser consumido. &lt;a href=&quot;http://www.anibcn.com&quot;&gt;sado erotico barcelona&lt;/a&gt; donde D' figura como producto en mercanc&amp;iacute;as porque P suministra m&amp;aacute;s oro del que se ha desembolsado en los elementos de producci&amp;oacute;n del oro en el primer D, en el capital en dinero. Aqu&amp;iacute;, desaparece, por tanto, lo irracional de la expresi&amp;oacute;n D... D' (D' + d), donde una parte de una suma de dinero aparece engendrando otra parte de la misma suma. &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;deliciasbcn.com&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Molar mazo. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Cr&amp;iacute;tica de la moral de decadencia. Una moral &amp;ldquo;al&amp;shy;truista&amp;rdquo;, una moral que comporta la atrofia del ego&amp;iacute;s&amp;shy;mo, es bajo todas las circunstancias una mala se&amp;ntilde;al, respecto a los individuos y, en particular, respecto a los pueblos. Falla lo mejor si empieza a fallar el ego&amp;iacute;smo. Optar instintivamente por lo que lo perjudi&amp;shy;ca a uno, sentirse atra&amp;iacute;do por motivos &amp;ldquo;desinteresa&amp;shy;dos&amp;rdquo;, es casi la f&amp;oacute;rmula de la decadencia. &amp;ldquo;No buscar su propia ventaja&amp;rdquo; es tan s&amp;oacute;lo la hoja de parra moral para disimular esta realidad muy diferente, esto es, fisiol&amp;oacute;gica: &amp;ldquo;No soy ya capaz de encontrar mi propia ventaja&amp;rdquo;... &amp;iexcl;Disgregaci&amp;oacute;n de los instintos! Cuando un hombre se vuelve altruista, quiere decir que est&amp;aacute; perdido. En vez de decir ingenuamente: &amp;ldquo;Yo ya no sirvo para nada&amp;rdquo;, dice la mentira moral por boca del d&amp;eacute;cadent: &amp;ldquo;Nada vale nada; la vida no vale nada...&amp;rdquo; Tal juicio constituye, en definitiva, un grave peligro, pues es contagioso; no tarda en proliferar por toda la extensi&amp;oacute;n del suelo m&amp;oacute;rbido de la sociedad, hasta quedar transformado en una tupida vegetaci&amp;oacute;n con&amp;shy;ceptual, ya como religi&amp;oacute;n (cristianismo) o como filo&amp;shy;sof&amp;iacute;a (schopenhauerianismo). Tal vegetaci&amp;oacute;n venenosa, brotada de la podredumbre, es susceptible de infectar con sus miasmas vastas &amp;aacute;reas de la vida por espacio de milenios... &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;relaciones ocasionales barcelona&lt;/a&gt; Afortunadamente, tenemos la posibilidad de comprobar la impresi&amp;oacute;n que este sensacional descubrimiento de Rodbertus caus&amp;oacute; a Marx. En el cuaderno X, pp. 445 ss., del manuscrito titulado &quot;Contribuci&amp;oacute;n a la cr&amp;iacute;tica, etc.&quot;, nos encontramos con una &quot;digresi&amp;oacute;n&quot; titulada &quot;El se&amp;ntilde;or Rodbertus. Una nueva teor&amp;iacute;a de la renta del suelo&quot;. Es el &amp;uacute;nico punto de vista desde el cual se examina aqu&amp;iacute; la tercera carta social. Marx liquida la teor&amp;iacute;a rodbertiana de la plusval&amp;iacute;a en general con esta observaci&amp;oacute;n ir&amp;oacute;nica: &quot;El se&amp;ntilde;or Rodbertus empieza investigando el aspecto que presenta un pa&amp;iacute;s en que la posesi&amp;oacute;n de la tierra y la del capital no se hallan separadas, para llegar luego al resultado importante de que la renta (por la cual entiende toda la plusval&amp;iacute;a) equivale simplemente al trabajo no retribuido o a la cantidad de productos en que toma cuerpo.&quot; &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;escort Barcelona&lt;/a&gt; 2) La etapa de producci&amp;oacute;n, la funci&amp;oacute;n de P, representa, en este ciclo, la interrupci&amp;oacute;n de las dos fases de la circulaci&amp;oacute;n D&amp;ndash;M... M'&amp;ndash;D', que a su vez no es m&amp;aacute;s que un agente mediador de la circulaci&amp;oacute;n simple D&amp;ndash;M&amp;ndash;D'. El proceso de producci&amp;oacute;n aparece dentro de la forma del mismo proceso c&amp;iacute;clico, formal y expresamente, como lo que es en el sistema capitalista de producci&amp;oacute;n: como un simple medio para la valorizaci&amp;oacute;n del capital desembolsado, lo cual quiere decir que el fin &amp;uacute;ltimo de la producci&amp;oacute;n es el enriquecimiento como tal. &lt;a href=&quot;http://www.escortmadrid.com.es&quot;&gt;acompa&amp;ntilde;ante de lujo&lt;/a&gt; Vemos, pues, que la forma dinero no es m&amp;aacute;s que el reflejo, adhe&amp;shy;rido a una mercanc&amp;iacute;a, de las relaciones que median entre todas las dem&amp;aacute;s. El hecho de que el dinero es una mercanc&amp;iacute;a9 s&amp;oacute;lo supone un descubrimiento para quien arranque de su forma definitiva, procediendo luego a analizarla. Lo que el proceso de cambio da a la mercanc&amp;iacute;a elegida como dinero no es su valor, sino su forma espec&amp;iacute;fica de valor. La confusi&amp;oacute;n de estos dos conceptos indujo a reputar el valor del oro y la plata como algo imaginario.10 Adem&amp;aacute;s, como el dinero puede sustituirse, en determinadas funciones, por un simple signo de s&amp;iacute; mismo, esto engendr&amp;oacute; otro error: el de creer que el dinero era un mero signo. Mas, por otra parte, ello envolv&amp;iacute;a ya la intuici&amp;oacute;n de que la forma dinero del objeto era algo exterior a &amp;eacute;l mismo y simple forma o manifestaci&amp;oacute;n de relaciones humanas ocultas detr&amp;aacute;s de &amp;eacute;l. En este sentido, toda mercanc&amp;iacute;a ser&amp;iacute;a tambi&amp;eacute;n un signo, ya que, considerada como valor, la mercanc&amp;iacute;a no es m&amp;aacute;s que la envoltura material del trabajo humano empleado en ella.11 Pero al concebir como meros signos los caracteres sociales que revisten las cosas o los caracteres materiales que asumen las condiciones sociales del trabajo a base de un determinado r&amp;eacute;gimen de producci&amp;oacute;n, venimos a conce&amp;shy;birlos, al mismo tiempo, como un producto reflejo y arbitrario de los hombres. En el siglo XVIII, gust&amp;aacute;base de explicar las cosas de este modo para despojar, a lo menos provisionalmente, de su apariencia de misterio a las formas enigm&amp;aacute;ticas de las relaciones humanas cuyo proceso de gestaci&amp;oacute;n no se acertaba a descifrar. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.org&quot;&gt;escorts barcelona&lt;/a&gt; Si la producci&amp;oacute;n de una m&amp;aacute;quina costase tanto trabajo como el que su empleo ahorra, es evidente que con ello no se har&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que operar un simple desplazamiento de trabajo, es decir, que la suma global del trabajo necesario para la producci&amp;oacute;n de una mercanc&amp;iacute;a no disminuir&amp;iacute;a, ni aumentar&amp;iacute;a tampoco la fuerza productiva del trabajo. Sin embargo, la diferencia entre el trabajo que la m&amp;aacute;quina cuesta y el trabajo que ahorra, o el grado de su productividad, no depende, evidentemente, de la diferencia entre su propio valor y el valor de la herramienta que suple. La diferencia subsiste mientras el costo de trabajo de las m&amp;aacute;quinas, y, por tanto, la parte de valor incorporada por ellas al producto, sean inferiores al valor que el obrero a&amp;ntilde;adir&amp;iacute;a al objeto trabajado manejando su herramienta. Por consiguiente, la productividad de las m&amp;aacute;quinas se mide por el grado en que suplen la fuerza humana de trabajo. Seg&amp;uacute;n los c&amp;aacute;lculos de Mr. Baines, cada 450 husos &quot;mule&quot;, con sus accesorios, movidos por un caballo de vapor, suponen 2 &amp;frac12; obreros,28 y con cada selfacting mule spindle, durante una jornada de trabajo de 10 horas, 2 &amp;frac12; obreros hilan 13 onzas de hilado por t&amp;eacute;rmino medio, o sean 365 5 /8 de libras de hilado semanales. Como se ve, para transformarse en hilado, 366 libras de algod&amp;oacute;n aproximadamente (para no complicar el c&amp;aacute;lculo, prescindirnos de los desperdicios) s&amp;oacute;lo absorben 150 horas de trabajo, o sean 15 jornadas de trabajo de 10 horas; en cambio, con la rueda de hilar, suponiendo que el hilandero manual elabore 13 onzas de hilado en 60 horas, la misma cantidad de algod&amp;oacute;n absorber&amp;iacute;a 2,700 jornadas de trabajo de 10 horas, o sean 2 7, 000 horas de trabajo.28 bis All&amp;iacute; donde el viejo m&amp;eacute;todo del blockprinting o estampado de percal a mano se sustituye por el estampado a m&amp;aacute;quina, una sola m&amp;aacute;quina, asistida por un hombre o un chico, estampa en una hora, a cuatro colores, la misma cantidad de tela que antes 200 hombres en el mismo espacio de tiempo.29 Antes de que Eli Whitney inventase en 1793 el cottongin, el separar una libra de algod&amp;oacute;n de la c&amp;aacute;psula costaba, por t&amp;eacute;rmino medio, una jornada de trabajo. Gracias a este invento, se consigui&amp;oacute; que un negra desmotase 100 libras de algod&amp;oacute;n en un d&amp;iacute;a, sin contar los progresos hechos desde entonces por este artefacto. Una libra de fibra de algod&amp;oacute;n, que antes se produc&amp;iacute;a a 50 centavos, pod&amp;iacute;a venderse as&amp;iacute; &amp;ndash;con mayor ganancia, es decir, incluyendo mayor cantidad de trabajo no retribuido&amp;ndash; a 10 centavos. En la India, se emplea para separar la fibra de la semilla un instrumento que es a medias m&amp;aacute;quina y herramienta: la &quot;churka&quot;, con la que un hombre y una mujer limpian 28 libras diarias. Con la &quot;churka&quot; inventada hace algunos a&amp;ntilde;os por el Dr. Forbes, pueden limpiar un hombre y un chico 250 libras al d&amp;iacute;a empleando bueyes, vapor o agua como fuerza motriz, basta con que intervengan unos cuantos chicos y muchachas como feeders (es decir, para alimentar la m&amp;aacute;quina con material). Diecis&amp;eacute;is m&amp;aacute;quinas de &amp;eacute;stas movidas por bueyes, ejecutan en un d&amp;iacute;a la tarea que antes exig&amp;iacute;a, por t&amp;eacute;rmino medio, 750 personas durante una jornada.29 bis &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.org&quot;&gt;girlsbcn.org&lt;/a&gt; No basta, sin embargo, expresar el car&amp;aacute;cter espec&amp;iacute;fico del trabajo de que est&amp;aacute; formado el valor del lienzo. La fuerza humana de trabajo en su estado fluido, o sea el trabajo humano, crea valor, pero no es de por s&amp;iacute; valor. Se convierte en valor al plasmarse, al cobrar forma corp&amp;oacute;rea. Para expresar el valor del lienzo como cristalizaci&amp;oacute;n de trabajo humano, tenemos necesariamente que expre&amp;shy;sarlo como un &amp;ldquo;algo objetivo&amp;rdquo; distinto corporalmente del propio lienzo y a la par com&amp;uacute;n a &amp;eacute;ste y a otra mercanc&amp;iacute;a. Este problema lo hemos resuelto ya. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;contactos espa&amp;ntilde;a&lt;/a&gt; Las inveros&amp;iacute;miles adulteraciones del pan, extendidas sobre todo en Londres, fueron descubiertas y proclamadas por primera vez por el Comit&amp;eacute; &quot;sobre adulteraci&amp;oacute;n de alimentos&quot; nombrado por la C&amp;aacute;mara de los Comunes (1850&amp;ndash;1856) y por la obra del Dr. Hassal &quot;Adulterations detected&quot;.42 Fruto de estas revelaciones fue la ley dictada el 6 de agosto de 1860 &quot;for preventing the adulteration of articles of food and drink&quot; (53) ley perfectamente infructuosa, ya que en ella, como es l&amp;oacute;gico, se adopta la m&amp;aacute;s delicada actitud para con todo aquel industrial que se propone &quot;to turri an honest periny&quot;(54) por medio de la compra y venta de art&amp;iacute;culos adulterados.43 Por su parte, el Comit&amp;eacute; formul&amp;oacute;, m&amp;aacute;s o menos candorosamente, su persuasi&amp;oacute;n de que el comercio libre versaba sustancialmente sobre materias adulteradas o &quot;sofisticadas&quot;, como dicen los ingleses, con ingeniosa frase. Es cierto; estos &quot;sofistas&quot; saben m&amp;aacute;s que Prot&amp;aacute;goras en eso de convertir lo negro en blanco o viceversa y aventajan a los el&amp;eacute;atas en el arte de demostrar ad oculos(55) la mera apariencia de todo lo real .44&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;Hemos visto c&amp;oacute;mo la gran industria viene a abolir t&amp;eacute;cnicamente la divisi&amp;oacute;n manufacturera del trabajo, lo que supone anexionar de por vida a un hombre a una operaci&amp;oacute;n detallista, al paso que la forma capitalista de la gran industria reproduce en proporciones todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s monstruosas aquella divisi&amp;oacute;n del trabajo; en la verdadera f&amp;aacute;brica, al convertir al obrero en accesorio con conciencia propia de una m&amp;aacute;quina parcial y en los dem&amp;aacute;s sitios mediante el empleo espor&amp;aacute;dico de m&amp;aacute;quinas y de trabajo mec&amp;aacute;nico,216 y mediante la aplicaci&amp;oacute;n del trabajo de la mujer y ni&amp;ntilde;o y del trabajo inexperto como nueva base de la divisi&amp;oacute;n del trabajo. La contradicci&amp;oacute;n entre la divisi&amp;oacute;n manufacturera del trabajo y lo que constituye la esencia de la gran industria, resalta de un modo poderoso. Esta contradicci&amp;oacute;n se revela, por ejemplo, en el hecho espantoso de que gran parte de los ni&amp;ntilde;os que trabajan en las f&amp;aacute;bricas y manufacturas modernas encadenados desde su m&amp;aacute;s tierna infancia a las m&amp;aacute;s sencillas manipulaciones, se vean explotados a&amp;ntilde;os y a&amp;ntilde;os sin aprender ning&amp;uacute;n otro trabajo que les permita prestar un servicio &amp;uacute;til ni siquiera en la misma f&amp;aacute;brica o manufactura en que se les explota. En las imprentas inglesas, por ejemplo, se aplicaba antes a los aprendices un r&amp;eacute;gimen de transici&amp;oacute;n, que les hac&amp;iacute;a remontarse desde los trabajos m&amp;aacute;s simples a otros m&amp;aacute;s complejos, r&amp;eacute;gimen tomado del sistema de la antigua manufactura y de los oficios manuales. De este modo, los aprendices recorr&amp;iacute;an una escala de aprendizaje, hasta hacerse impresores. El saber leer y escribir era requisito del oficio para todos. La m&amp;aacute;quina de imprimir vino a echar por tierra todo esto. Esta maquina requiere dos clases de obreros: un obrero adulto, el. maquinista, y un obrero joven, el chico de la m&amp;aacute;quina, de 11 a 17 a&amp;ntilde;os por lo general, cuya misi&amp;oacute;n se reduce a meter los pliegos de papel blanco en la m&amp;aacute;quina y a sacar de ella los pliegos impresos. En Londres, los chicos de las m&amp;aacute;quinas pasan encadenados a esta fatigosa faena 14, 15 y 16 horas consecutivas durante algunos d&amp;iacute;as de la semana, y a veces hasta 36 horas, con s&amp;oacute;lo 2 de descanso para comer y dormir.217 Entre ellos, hay muchos que no saben leer, y suelen ser todos criaturas anormales y medio salvajes. &amp;ldquo;La preparaci&amp;oacute;n para estas faenas no requiere aprendizaje intelectual de ning&amp;uacute;n g&amp;eacute;nero; estos muchachos tienen escasa ocasi&amp;oacute;n de desarrollar su pericia, y menos todav&amp;iacute;a su inteligencia: su salario, un poco crecido trat&amp;aacute;ndose de muchachos, no aumenta en la misma proporci&amp;oacute;n en que crecen, y la inmensa mayor&amp;iacute;a de estos muchachos no puede aspirar al puesto, m&amp;aacute;s lucrativo y responsable, de maquinista, puesto que hay muchas m&amp;aacute;quinas servidas por un maquinista solamente para cada 4 chicos.&amp;rdquo;218 Tan pronto como se hacen demasiado viejos para el trabajo infantil que ejecutan, es decir, a los 17 a&amp;ntilde;os o antes, se les despide, pasando a formar parte de los batallones del crimen. Todas las tentativas que se han hecho por colocarlos en otra parte fracasan, pues siempre chocan con su ignorancia, su tosquedad y su degeneraci&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica e intelectual. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;masajes bilbao&lt;/a&gt; 101 Es muy caracter&amp;iacute;stico del r&amp;eacute;gimen de Luis Felipe, el roi burgeois, que la &amp;uacute;nica ley promulgada durante su reinado, la ley de 22 de marzo de 1841, no llegase jam&amp;aacute;s a aplicarse. Y esta ley s&amp;oacute;lo afecta al trabajo infantil. Fija 8 horas como tasa m&amp;aacute;xima para el trabajo de los ni&amp;ntilde;os mayores de 8 y menores de 12 a&amp;ntilde;os, 12 horas para los mayores de 12 y menos de 16, etc., y autoriza numerosas excepciones, que hacen l&amp;iacute;cito el trabajo nocturno aun para ni&amp;ntilde;os de 8 a&amp;ntilde;os. En un r&amp;eacute;gimen como aqu&amp;eacute;l, en que no hab&amp;iacute;a ni una rata que no estuviese vigilada polic&amp;iacute;acamente, la fiscalizaci&amp;oacute;n e imposici&amp;oacute;n de esta ley se dejaba a la buena voluntad de los &quot;amis du commerce.&quot; En 1853 se nombr&amp;oacute;, en un solo departamento, en el departamento del Norte, el primer inspector de gobierno retribuido. No menos caracter&amp;iacute;stico del desarrollo de la sociedad francesa en general es el hecho de que la ley de Luis Felipe siguiese manteni&amp;eacute;ndose como ley &amp;uacute;nica hasta la revoluci&amp;oacute;n de 1848, en medio de toda la mara&amp;ntilde;a de leyes salidas de la f&amp;aacute;brica legislativa. &lt;a href=&quot;http://www.sofiabcn.com&quot;&gt;www.sofiabcn.com&lt;/a&gt; Fuerza es reconocer que nuestro obrero sale del proceso de producci&amp;oacute;n en condiciones distintas a como entr&amp;oacute;. En el mercado se enfrentaba, como poseedor de su mercanc&amp;iacute;a &quot;fuerza de trabajo&quot;, con otros poseedores de mercanc&amp;iacute;as, uno entre tantos. El contrato por medio del cual vend&amp;iacute;a su fuerza de trabajo al capitalista demostraba a ojos vistas, por decirlo as&amp;iacute;, que dispon&amp;iacute;a libremente de su persona. Cerrado el trato, se descubre que el obrero no es &quot;ning&amp;uacute;n agente libre&quot;, que el momento en que se le deja en libertad para vender su fuerza de trabajo es precisamente el momento en que se ve obligado a venderla167 y que su vampiro no ceja en su empe&amp;ntilde;o &quot;mientras quede un m&amp;uacute;sculo, un tend&amp;oacute;n, una gota de sangre que chupar&quot;.168 Para &quot;defenderse&quot; contra la serpiente de sus tormentos, los obreros no tienen m&amp;aacute;s remedio que apretar el cerco y arrancar, como clase, una ley del Estado, un obst&amp;aacute;culo social insuperable que les impida a ellos mismos venderse y vender a su descendencia como carne de muerte y esclavitud mediante un contrato libre con el capital.169 Y as&amp;iacute;, donde antes se alzaba el pomposo cat&amp;aacute;logo de los &quot;Derechos inalienables del Hombre&quot;, aparece ahora la modesta Magna Charta de la jornada legal de trabajo, que &quot;establece, por fin, claramente d&amp;oacute;nde termina el tiempo vendido por el obrero y d&amp;oacute;nde empieza aquel de que &amp;eacute;l puede disponer&quot;,170 Quantum mutatus ab illo! (72) &lt;a href=&quot;http://www.boxbcn.com&quot;&gt;servicios internet barcelona&lt;/a&gt; El r&amp;eacute;gimen espec&amp;iacute;ficamente capitalista de producci&amp;oacute;n, el desarrollo a &amp;eacute;l inherente de la fuerza productiva del trabajo, y los cambios que este desarrollo determina en cuanto a la composici&amp;oacute;n org&amp;aacute;nica del capital, no s&amp;oacute;lo avanzan a medida que progresa la acumulaci&amp;oacute;n o crece la riqueza social, sino que avanzan con rapidez incomparablemente mayor, pues la simple acumulaci&amp;oacute;n o el aumento absoluto del capital global de la sociedad va acompa&amp;ntilde;ado por la centralizaci&amp;oacute;n de sus elementos individuales, y la transformaci&amp;oacute;n t&amp;eacute;cnica del capital adicional por la transformaci&amp;oacute;n t&amp;eacute;cnica del capital primitivo. As&amp;iacute;, pues, al progresar la acumulaci&amp;oacute;n, cambia la proporci&amp;oacute;n entre el capital constante y el variable, s&amp;iacute; originariamente era de 1:1, ahora se convierte en 2:1, 3:1, 4:1, 5:1, 7:1, etc., por donde, como el capital crece, en vez de invertirse en fuerza de trabajo &amp;frac12; de su valor total s&amp;oacute;lo se van invirtiendo, progresivamente, 1/3, 1/4, 1/5, 1/6, 1/8, etc., invirti&amp;eacute;ndose en cambio 2/3, 3/4, 4/5, 5/6, 7/8, etc., en medios de producci&amp;oacute;n. Y como la demanda de trabajo no depende del volumen del capital total, sino solamente del capital variable, disminuye progresivamente a medida que aumenta el capital total, en vez de crecer en proporci&amp;oacute;n a &amp;eacute;ste, como antes supon&amp;iacute;amos. Decrece en proporci&amp;oacute;n a la magnitud del capital total y en progresi&amp;oacute;n acelerada conforme aumenta esta magnitud. Es cierto que al crecer el capital total crece tambi&amp;eacute;n el capital variable, y por tanto la fuerza de trabajo absorbida por &amp;eacute;l, pero en una proporci&amp;oacute;n constantemente decreciente. Los intervalos durante los cuales la acumulaci&amp;oacute;n se traduce en un simple aumento de la producci&amp;oacute;n sobre la base t&amp;eacute;cnica existente, van siendo cada vez m&amp;aacute;s cortos. Ahora, para absorber un determinado n&amp;uacute;mero adicional de obreros y aun para conservar en sus puestos, dada la metamorfosis constante del capital primitivo, a los que ya trabajan, se requiere una acumulaci&amp;oacute;n cada vez m&amp;aacute;s acelerada del capital total. Pero no es s&amp;oacute;lo esto. Adem&amp;aacute;s, esta misma acumulaci&amp;oacute;n y centralizaci&amp;oacute;n creciente se trueca, a su vez, en fuente de nuevos cambios en cuanto a la composici&amp;oacute;n del capital, impulsando nuevamente el descenso del capital variable para hacer que aumente el constante. Este descenso relativo del capital variable, descenso acelerado con el incremento del capital total y que avanza con mayor rapidez que &amp;eacute;ste, se revela, de otra parte, invirti&amp;eacute;ndose los t&amp;eacute;rminos, como un crecimiento absoluto constante de la poblaci&amp;oacute;n obrera, m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido que el del capital variable o el de los medios de ocupaci&amp;oacute;n que &amp;eacute;ste suministra. Pero este crecimiento no es constante, sino relativo: la acumulaci&amp;oacute;n capitalista produce constantemente, en proporci&amp;oacute;n a su intensidad y a su extensi&amp;oacute;n, una poblaci&amp;oacute;n obrera excesiva para las necesidades med&amp;iacute;as de explotaci&amp;oacute;n del capital, es decir, una poblaci&amp;oacute;n obrera remanente o sobrante. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;artes graficas barcelona&lt;/a&gt; Deteng&amp;aacute;monos ahora en un sector del pueblo que tiene su origen en el campo, pero cuya ocupaci&amp;oacute;n es en gran parte industrial. Este sector forma la infanter&amp;iacute;a ligera del capital, que &amp;eacute;ste lanza tan pronto sobre un punto como sobre otro, a medida de sus conveniencias. Estas huestes, cuando no est&amp;aacute;n en marcha, &amp;ldquo;acampan&amp;rdquo;. El trabajo de estos obreros trashumantes se emplea para las diversas operaciones de construcci&amp;oacute;n y drenaje, para fabricar tejas y ladrillos, quemar cal, construir ferrocarriles, etc. Son columnas m&amp;oacute;viles de pestilencia, que van sembrando en los lugares donde acampan la viruela, el tifus, el c&amp;oacute;lera, la escarlatina, etc.65 En las empresas en que se invierten capitales considerables, como los ferrocarriles, etc., es el propio empresario el que se encarga generalmente de suministrar a sus tropas barracas de madera u otras viviendas semejantes, y surgen as&amp;iacute; verdaderos pueblos improvisados, sin la menor garant&amp;iacute;a de higiene, lejos del control de las autoridades locales, pero muy rentables para el se&amp;ntilde;or contratista, que de este modo explota a sus obreros por doble concepto, como soldados industriales y como inquilinos. Sus moradores, terraplenadores, etc., pagan 1, 3 &amp;oacute; 4 chelines semanales, seg&amp;uacute;n que la barraca tenga 1, 2 &amp;oacute; 3 tabucos.66 Bastar&amp;aacute; un ejemplo: En septiembre de 1864 &amp;ndash;seg&amp;uacute;n nos informa el Dr. Simon&amp;ndash; el ministro del Interior, Sir George Grey, recibi&amp;oacute; la siguiente denuncia, cursada por el director del Nuisance Removal Committee de la parroquia de Sevenoak: &amp;ldquo;Hasta hace unos 12 meses, esta parroquia casi no sab&amp;iacute;a lo que era la viruela. Hace poco m&amp;aacute;s de un a&amp;ntilde;o, comenzaron los trabajos de construcci&amp;oacute;n del ferrocarril de Lewisham a Tunbridge. Adem&amp;aacute;s de realizarse los principales trabajos en las inmediaciones de nuestra ciudad, &amp;eacute;sta se convirti&amp;oacute; en el dep&amp;oacute;sito central de toda la obra. Esto hizo que se concentrase aqu&amp;iacute; un gran n&amp;uacute;mero de obreros. Como era imposible albengarlos a todos en cottages, el contratista, Mr. Jay, mand&amp;oacute; levantar en diversos puntos, a lo largo de la v&amp;iacute;a, barracas para que se alojasen en ellas los obreros. Estas barracas no ten&amp;iacute;an ventilaci&amp;oacute;n ni alcantarillado y, adem&amp;aacute;s, estaban constantemente abarrotadas, pues cada inquilino, por numerosa que fuese su familia, y a pesar de no tener cada barraca m&amp;aacute;s que dos piezas, ve&amp;iacute;ase obligado a recibir a nuevos alojados. Seg&amp;uacute;n el informe m&amp;eacute;dico que nos ha sido hecho, todas estas circunstancias tra&amp;iacute;an como consecuencia el que estas pobres gentes hubiesen de soportar todas las noches las torturas de la asfixia, apeloton&amp;aacute;ndose debajo de las ventanas para evitar las emanaciones pestilentes de las aguas sucias estancadas y de las letrinas. Por &amp;uacute;ltimo, un m&amp;eacute;dico que tuvo ocasi&amp;oacute;n de visitar estas barracas, curs&amp;oacute; a nuestro Comit&amp;eacute; sus quejas, expres&amp;aacute;ndose en los t&amp;eacute;rminos m&amp;aacute;s duros acerca del estado de estas llamadas viviendas y expresando el temor de que, si no se adoptaban ciertas precauciones sanitarias, sobreviniesen consecuencias muy lamentables. Hace aproximadamente un a&amp;ntilde;o, el supradicho Mr. Jay se comprometi&amp;oacute; a construir una casa en la que habr&amp;iacute;an de hospitalizarse sus obreros, tan pronto se declarase entre ellos alguna enfermedad infecciosa. A fines de julio volvi&amp;oacute; a repetir esta promesa, pero sin hacer absolutamente nada para cumplirla, a pesar de haberse declarado desde entonces varios casos de viruela, dos de ellos mortales. El 9 de septiembre, el m&amp;eacute;dico Kelson puso en mi conocimiento nuevos casos de viruela producidos en las mismas barracas, pint&amp;aacute;ndome el estado espantoso de &amp;eacute;stas. Para su informaci&amp;oacute;n [del ministro], debo a&amp;ntilde;adir que nuestra parroquia posee una casa aislada, la llamada Casa de la Peste, en la que se atiende a los vecinos que padecen de enfermedades infecciosas. Desde hace varios meses, esta casa est&amp;aacute; constantemente abarrotada de enfermos. En una sola familia murieron cinco ni&amp;ntilde;os de viruela y fiebres. Desde el 1&amp;ordm; de abril hasta el 1&amp;ordm; de septiembre de este a&amp;ntilde;o, se produjeron nada menos que 10 defunciones de enfermos de viruela, 4 de ellas en las consabidas barracas, foco de la peste. Es imposible fijar la cifra de los enfermos, pues las familias contaminadas procuran mantenerlo en el mayor secreto posible.&amp;rdquo;67 &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;discotecas en tarragona&lt;/a&gt; Cuando reaparece en la f&amp;aacute;brica autom&amp;aacute;tica la divisi&amp;oacute;n del trabajo, es siempre con el car&amp;aacute;cter primordial de distribuci&amp;oacute;n de los obreros entre las m&amp;aacute;quinas especializadas y de asignaci&amp;oacute;n de masas de obreros, que no llegan a formar verdaderos grupos org&amp;aacute;nicos, a los diversos departamentos de la f&amp;aacute;brica, donde trabajan en m&amp;aacute;quinas&amp;ndash;herramientas iguales o parecidas, alineadas las unas junto a los otras, en r&amp;eacute;gimen de simple cooperaci&amp;oacute;n. El grupo org&amp;aacute;nico de la manufactura es sustituido por la concatenaci&amp;oacute;n del obrero principal con unos pocos auxiliares. La distinci&amp;oacute;n esencial es la que se establece entre los obreros que trabajan efectivamente en las m&amp;aacute;quinas&amp;ndash;herramientas (incluyendo tambi&amp;eacute;n en esta categor&amp;iacute;a a los obreros que vigilan o alimentan las m&amp;aacute;quinas motrices) y los simples peones que ayudan a estos obreros mec&amp;aacute;nicos (y que son casi exclusivamente ni&amp;ntilde;os). Entre los peones se cuentan sobre poco m&amp;aacute;s o menos todos los feeders (que se limitan a suministrar a las m&amp;aacute;quinas los materiales trabajados por ellas). Adem&amp;aacute;s de estas clases, que son las principales, hay el personal, poco importante num&amp;eacute;ricamente, encargado del control de toda la maquinaria y de las reparaciones continuas: ingenieros, mec&amp;aacute;nicos, carpinteros, etc. Tr&amp;aacute;tase de una categor&amp;iacute;a de trabajadores de nivel superior, que en parte tienen una cultura cient&amp;iacute;fica y en parte son simplemente artesanos, y que se mueve al margen de la &amp;oacute;rbita de los obreros fabriles, como elementos agregados a ellos.95 Como se ve, esta divisi&amp;oacute;n del trabajo es puramente t&amp;eacute;cnica. &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;restaurantes en alicante&lt;/a&gt; A su vez, la mercanc&amp;iacute;a que figura como equivalente general se halla excluida de la forma relativa &amp;uacute;nica y por tanto general del valor del mundo de las mercanc&amp;iacute;as. Si el lienzo, es decir la mercanc&amp;iacute;a que reviste forma de equivalente general, pudiese compartir adem&amp;aacute;s la forma relativa general del valor, tendr&amp;iacute;a forzosamente que hacer de equivalente para consigo misma. Y as&amp;iacute;, llegar&amp;iacute;amos a la f&amp;oacute;rmula de 20 varas de lienzo = 20 varas de lienzo, perogrullada que no expre&amp;shy;sar&amp;iacute;a ni valor ni magnitud de valor. Para expresar el valor relativo del equivalente general, no tenemos m&amp;aacute;s remedio que volver los ojos a la forma III. El equivalente general no participa de la forma rela&amp;shy;tiva del valor de las dem&amp;aacute;s mercanc&amp;iacute;as, sino que su valor se expresa de un modo relativo en la serie infinita de todas las dem&amp;aacute;s mercanc&amp;iacute;as materiales. Por donde la forma relativa desarrollada del valor o forma II, se presenta aqu&amp;iacute; como forma relativa espec&amp;iacute;fica del valor de la mercanc&amp;iacute;a que hace funciones de equivalente. &lt;a href=&quot;http://www.pisobcn.com&quot;&gt;pisos en barcelona&lt;/a&gt; 6. Inspecci&amp;oacute;n de las minas. Los obreros no son v&amp;iacute;ctimas solamente de la fatalidad, en las explosiones de gases (n&amp;uacute;ms. 234 ss.). &amp;ldquo;Tambi&amp;eacute;n tenemos que quejarnos con la misma energ&amp;iacute;a de la mala ventilaci&amp;oacute;n de las minas, en las que apenas se puede respirar; la mala aireaci&amp;oacute;n imposibilita toda clase de trabajo. As&amp;iacute;, por ejemplo, en la secci&amp;oacute;n de la mina en que yo trabajo el aire pestilente ha enfermado precisamente ahora a muchos obreros para varias semanas. Las galer&amp;iacute;as est&amp;aacute;n, por lo general, bastante bien aireadas, pero no los sitios en que se trabaja. Si un obrero formula al inspector una queja sobre la mala ventilaci&amp;oacute;n, se le despide y queda &amp;ldquo;marcado&amp;rdquo;, sin encontrar trabajo en ning&amp;uacute;n otro sitio. El &amp;ldquo;Mines Inspection Act&amp;rdquo; de 1860 es un papel mojado. Los inspectores, que son muy pocos, giran si acaso una visita formal cada siete a&amp;ntilde;os. Nuestro inspector es un hombre de 70 a&amp;ntilde;os, completamente incapaz, que tiene a su cargo m&amp;aacute;s de 130 minas de carb&amp;oacute;n. Necesitamos m&amp;aacute;s inspectores y, adem&amp;aacute;s, subinspectores&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 280). &amp;ldquo;&amp;iquest;Acaso va el gobierno a mantener un ej&amp;eacute;rcito de inspectores, tan grande que pueda averiguar todo lo que ustedes desean, sin informaci&amp;oacute;n de los propios obreros? &amp;ndash;No; eso es imposible, pero pueden informarse directamente en las minas&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 285). &amp;ldquo;&amp;iquest;No creen ustedes que la consecuencia de todo esto ser&amp;iacute;a desplazar a los empleados del gobierno la responsabilidad [&amp;iexcl;] por la mala ventilaci&amp;oacute;n, etc., que hoy pesa sobre los patronos? &amp;ndash;No hay tal cosa; su misi&amp;oacute;n consiste en obligar a que se cumplan las leyes existentes&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 294). &amp;ldquo;Cuando hablan ustedes de subinspectores, &amp;iquest;se refieren a un personal dotado de menos sueldo y de car&amp;aacute;cter inferior a los inspectores actuales? &amp;ndash;Yo no deseo, ni mucho menos, que sean inferiores, si pueden conseguirse superiores&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 295). &amp;ldquo;&amp;iquest;Desean ustedes m&amp;aacute;s inspectores, o una clase de personal inferior a &amp;eacute;stos? &amp;ndash;Lo que necesitamos son hombres que anden por las minas, que no tengan miedo a sacrificar la pelleja&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 296). &amp;ldquo;Si se atendiese ese deseo de nombrar inspectores de una categor&amp;iacute;a inferior, &amp;iquest;no acarrear&amp;iacute;a peligros su falta de competencia? &amp;ndash;No; el gobierno tendr&amp;iacute;a el deber de encontrar elementos competentes.&amp;rdquo; Hasta que, por &amp;uacute;ltimo, esta manera de preguntar se le antoja necia al propio presidente de la Comisi&amp;oacute;n investigadora. &amp;ldquo;Lo que ustedes quieren &amp;ndash;interviene el presidente&amp;ndash;son hombres pr&amp;aacute;cticos, que bajen a las minas directamente y den cuenta al inspector, para que &amp;eacute;ste pueda poner a con&amp;shy;tribuci&amp;oacute;n su alta ciencia&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 531). &amp;ldquo;La ventilaci&amp;oacute;n de todas estas minas viejas, &amp;iquest;no ocasionar&amp;iacute;a muchos gastos? &amp;ndash;S&amp;iacute;, ocasionar&amp;iacute;a gastos, pero se proteger&amp;iacute;an las vidas humanas&amp;rdquo;(n&amp;uacute;mero 581). Un minero del carb&amp;oacute;n protesta contra el cap&amp;iacute;tulo 17 de la ley de 1860: &amp;ldquo;Actualmente, cuando el inspector de minas encuentra que una parte de &amp;eacute;stas no est&amp;aacute; en condiciones de explotaci&amp;oacute;n, debe ponerlo en conocimiento del propietario de la mina y del ministro del Interior. El propietario de la mina tiene 20 d&amp;iacute;as para pensarlo; al terminar este plazo, puede negarse a introducir ning&amp;uacute;n cambio. En otro caso, tiene que dirigirse al ministro del interior y proponerle cinco ingenieros de minas, entre los cuales el ministro elige los &amp;aacute;rbitros. Pues bien; nosotros afirmamos que en este caso es el propietario de la mina el que nombra, virtualmente, a sus propios jueces&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 586). El instructor burgu&amp;eacute;s, patrono minero &amp;eacute;l mismo: &amp;ldquo;Eso es una objeci&amp;oacute;n puramente especulativa&amp;rdquo; (n&amp;uacute;m. 588). &amp;ldquo;Observo que tiene usted una opini&amp;oacute;n muy pobre de la honorabilidad de los ingenieros de minas. &amp;#8209;Lo que digo es que eso es inicuo e injusto&quot; (n&amp;uacute;m. 589). &amp;ldquo;&amp;iquest;No poseen los ingenieros de minas una especie de car&amp;aacute;cter p&amp;uacute;blico, que pone a sus fallos por encima de la parcialidad temida por usted? &amp;ndash;No tengo por qu&amp;eacute; contestar a preguntas acerca del car&amp;aacute;cter personal de estos hombres. Estoy persuadido de que, en muchos casos, obran con demasiada parcialidad y de que debe despoj&amp;aacute;rseles de estos poderes, all&amp;iacute; donde se ventile la vida de un hombre.&amp;rdquo; El mismo burgu&amp;eacute;s tiene el cinismo de preguntar: &amp;ldquo;&amp;iquest;Ignoran ustedes que tambi&amp;eacute;n los propietarios de las minas experimentan p&amp;eacute;rdidas con las explosiones?&amp;rdquo; Finalmente (n&amp;uacute;mero1042): &amp;ldquo;&amp;iquest;No pueden ustedes, los obreros, defender sus propios intereses sin invocar la ayuda del gobierno? &amp;ndash;No.&amp;rdquo; En 1865 exist&amp;iacute;an en la Gran Breta&amp;ntilde;a 3,217 minas de carb&amp;oacute;n y 12 inspectores mineros. Un patrono minero de Yorkshire (Times de 26 de enero de 1867) calcula que, aun prescindiendo de sus ocupaciones burocr&amp;aacute;ticas, que les absorben todo el tiempo, s&amp;oacute;lo pueden visitar una mina una vez cada 10 a&amp;ntilde;os. No tiene, pues, nada de extra&amp;ntilde;o que durante estos &amp;uacute;ltimos tiempos (sobre todo en 1876 y 1877) las cat&amp;aacute;strofes mineras hayan aumentado progresivamente en n&amp;uacute;mero y en extensi&amp;oacute;n d&amp;aacute;ndose casos de 200 y 300 obreros muertos. &amp;iexcl;He ah&amp;iacute; las bellezas de la &quot;libre&quot; producci&amp;oacute;n capitalista! &lt;/h4&gt;</description>    </item></rdf:RDF>